jueves, 5 de noviembre de 2015


        
           Queridos hijos, Yo San José, el Custodio de los Dos Corazones, vengo hoy a través de Mi siervo. Es un deseo del Señor menguar al hombre para que crezca Él, Jesús, verdadero Hijo de Dios, verdadero Hijo de María.
           
           Queridos hijos, el egoísmo del hombre que domina las mentes humanas se ha apoderado de los gobernantes del mundo que pretenden esclavizar al pueblo de Dios. No quieren un pueblo santo y libre como el Espíritu sino un pueblo esclavo, un pueblo que no conozca nada de Dios. ¡Oren!¡Oren! Oren y prepárense porque la mente del hombre está tramando un colapso económico para destruir el bienestar y así obligar al pueblo a ser siervos del Dragón Infernal y no del Señor.

   Oren mucho, porque en muchos países se quiere seguir legalizando el aborto. El aborto lleva muchas almas al Infierno. El aborto es la peor desgracia para un pueblo. ¡Oren! Ofrezcan oraciones de reparación. Cubran al mundo con sus oraciones. Pidan perdón por los que abortan. Pidan perdón en nombre de aquellos que han matado inocentes y no han pedido perdón. Oren por ellos. Porque muchos están vivos y pueden salvarse.

   El mundo camina de manera precipitada a las brasas del Infierno por no escuchar al Señor, por no obedecer los preceptos y por ignorar las palabras que Él envía a través de los profetas de este tiempo. Porque el Padre Celestial es un Dios de sacerdotes, pero también es un Dios de profetas y Él va a seguir suscitando profetas.

   Ahora el linaje de la Mujer Vestida del Sol está siendo reunido. Todos los que escuchan la Voz del Señor son del linaje de la Mujer, la Madre María que reúne a su ejército. ¡Oren!¡Prepárense! Vigilen en todo momento con oraciones, acción de gracias, sacrificios. No se dejen alcanzar por la mano del Inicuo que consigue llevar muchas almas a la muerte eterna por no amar al Señor. Oren por los hombres de duro corazón. Oren para que todos los pueblos alcancen Paz, Verdad y conozcan a Jesucristo, como único Señor, y no sigan ignorando las Palabras que el Cielo le envía a Su pueblo a través de los profetas.


   Les amo y les bendigo. En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.