sábado, 25 de junio de 2016



Mi Sagrado Corazón es la fuente de la Eterna Sabiduría.

Mi Sagrado Corazón les concederá la Gracia del Don de la Sabiduría, si la piden con fe, para que, con la Eterna Sabiduría, disciernan, conozcan y vivan Mi Divina Voluntad, que es el Amor, que es Misericordia, que es Santidad.

Hijitos, Mi Sagrado Corazón desea almas reparadoras, almas eucarísticas, almas que se entreguen en sacrificio, todos los días de vuestra vida, por las demás almas que aún no Me conocen, por las almas que viven en pecado, por las almas que viven sin Paz, por las almas que viven rechazando Mi Amor.

Pequeños, recuerdan el mensaje de San Juan el Bautista, penitencia y conversión, ese mensaje vuelve a resonar en toda la Tierra, con Mis Llamados de Amor y las Manifestaciones de Mi Santísima Madre en todo el mundo, penitencia y conversión, para que vivan en santidad y para que vean los hombres, en vosotros, el testimonio de una vida entregada, de corazones que perdonan, de corazones que aman, de corazones que viven en Mi Paz.

Oren, pequeños Míos; oren a cada momento; la oración nunca acaba; la oración debe ser permanente y constante; oren por vuestra conversión; oren para que el Espíritu Santo les ayude a vivir en santidad; la santidad que brota viviendo Mi Divino Querer, viviendo los Mandamientos, viviendo el Evangelio.


Hijos, les amo y les bendigo, y recuerden la conversión y la penitencia es Mi Mensaje para el mundo entero antes de Mi Regreso. En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén




El Sacramento del Matrimonio

Jesús:
Pequeño, anda escribe.
Dejará el hombre a su padre y a su madre y se unirá a la que nuestro Abba le ha dado como esposa (cfr. Gn 2, 24). Pequeño, el Sacramento del Matrimonio es una unión de dos corazones que se unen para amarse y amando, ser colaboradores con la obra creadora de Mi Padre: “Creced y multiplicaos” (Gn 1, 28).

Esta unión es entre el varón y la mujer, la obra perfecta de Mi Padre, ya que el ser humano ha sido la única creatura hecha a imagen y semejanza Nuestra. El hombre es la única creatura que ha sido llamada y escogida por Mi Padre para tener una vocación a la unidad perfecta con Dios, unidad perfecta que se vivía en el Edén antes del pecado . Esta unidad fue rota por la desgracia del pecado y los hombres prefirieron usar la voluntad humana que vivir la Voluntad Divina.

Pero Mi Padre, que es Amor y Misericordia, lento a la Ira y rico en Clemencia (cfr, Nm. 14, 18), quiso que la vida del hombre se dignificara y santificara y que las generaciones fueran Pueblo Santo, Pueblo que ha sido redimido por Mí en la Santa Cruz.

El Sacramento del Matrimonio es un Sacramento de Amor para dignificar la descendencia del hombre, y que la familia sea la imagen (reflejada en el mundo) de la Santísima Trinidad. De las almas unidas en matrimonio se hace almas-sacramento, pues el Sacramento son la pareja, varón y mujer, cuya unión es consagrada al Señor y donde Yo en la persona del sacerdote entrego esa unión como mediador al Eterno Padre, y los hijos de un matrimonio son hijos nacidos en el orden y en la gracia.

Por eso debes orar por los matrimonios para que varón y mujer profundicen esta vocación, que es un llamado que nunca se acaba (durante el curso de la vida terrestre). Un llamado para amar siempre, amar para procrear, amar para servir, amar para amar.

Pequeño, en este Sacramento del matrimonio, que seguidamente se transforma en familia, se crea una unidad de amor, y esta unidad es un reflejo del Amor Trinitario. Por eso Satanás se afana buscando, por todo medio, acabar con el matrimonio y la familia. El divorcio, el adulterio, la fornicación, la infidelidad, son ataques del enemigo a la familia, proponiéndoles a los hombres una vida fácil sin amor, sin cruz.

Es egolatría total, y de esta egolatría nace el aborto, las aberraciones contra la naturaleza y toda clase de concepto (con el) que quieren nada más que invertir la imagen de la familia a una imagen de bestialismo total (la acción de la bestia en los hombres).

El Sacramento del Matrimonio es varón y mujer. El (mal llamado) matrimonio de Satanás y el anticristo es todo lo contrario.
La familia de Dios es: padre, madre e hijos. La familia del anticristo es todo lo opuesto.

El Sacramento del Matrimonio es un llamado al amor y la procreación
según el deseo del Padre. La unión ilícita del anticristo es desorden, lujuria, desobediencia y, como fruto, la muerte.
El fruto del Sacramento del Matrimonio entre varón y mujer es vida, amor y bendición.

Hijito,  dile a mi pueblo que reconozca, con espíritu diligente y corazón orante, las obras del enemigo, para que vean las señales de los tiempos y no se dejen confundir.
Pequeño, ora por toda la persecución a la familia que cada día se agrava más. Pequeño, mi pueblo no quiere conocer la Verdad, conocerme a Mí.

Ora por el Santo Padre y por todos los sacerdotes; ora por los religiosos y religiosas; ora por todo Mi Pueblo Fiel, para que defienda con valentía, como lo hizo Mi Amado Padre Nutricio San José y Mi Madre María, la joya del Señor: la familia y el matrimonio.
Te amo y te bendigo. En el nombre del Padre, y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén

Ave María Purísima, sin pecado concebida.


viernes, 24 de junio de 2016



Jesús:
¿Hijito?

El instrumento:
Mi Divino Jesús, he aquí al hijo de tu esclava.

Jesús:
Pequeño, hoy aprenderás sobre el Sacerdocio, un Ministerio-Sacramento. 
El Sacerdocio de la Nueva Alianza me ofrece como Sacrificio vivo en el Altar. Ya no es el sacrificio de la antigua alianza con el sacerdocio del antiguo pueblo, sino que el Sacerdocio de la Nueva Alianza, firmada y sellada con Mi Preciosa Sangre, es un Sacramento de Mi Amor para Mi Esposa, Mi Iglesia, Mi Pueblo. 

El Sacerdocio es el Sacramento del sacrificio y del servicio. Cada hombre que escuchó Mi llamado y respondió “fiat” a mi invitación, recibe Mi Santo Espíritu y con Él, la autoridad para actuar en Mi Nombre y servir a Mi Pueblo “in persona Christi”. 

Las manos ungidas de mis sacerdotes han sido consagradas para hacerme presente en el altar y ofrecerme al Eterno Abba por las almas. El sacerdote en el altar deja de ser para ser verdaderamente Yo actuando y entregándome en sacrificio a Mi Padre. 

Este hermoso Sacramento tan amado por Mí, es un Sacramento de servicio y de entrega; de cruz y oblación, de amor y reparación. Sacerdote y Eucaristía es la unión mística de cada alma sacerdotal porque sin sacerdote no habría Eucaristía y sin Eucaristía.. ¿de que se sustentaría Mi Iglesia? Hijo, este Sacramento nace de Mi Iglesia especialmente para la Eucaristía. 

Ora por los sacerdotes para que aprecien y valoren este Ministerio-Sacramento que comparto con ellos.
Te amo y te bendigo. En el nombre del Padre, y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

Ave María purísima, sin pecado concebida.


jueves, 23 de junio de 2016


Mis pequeños hijos, el Señor les ama grandemente y les pide, con amor, que también ustedes le amen, le adoren, y reparen.

Hijitos, el Padre está sufrimiento grandemente; Él es Dios, pero también es Padre, y sufre por la pérdida de millones de almas. Hijos, consuelen al Padre; oren y adoren; clamen misericordia; sean pequeños niños en las manos del Padre; entréguense a Él; abracenlo con amor; reparen con vuestro amor, el amor que las demás criaturas no le ofrecen.

Hijos, sean niños: vivan de la alegría del Espíritu; vivan la alegría del Evangelio; vivan la esperanza de nuestros mensajes. El mundo os quiere quitar la Paz; no se dejen contaminar por el mundo, por el pecado, por el demonio.

Hijitos, sean fuertes y entre más pequeños se hagan en el Espíritu del Señor más grandes serán en la presencia de los hombres; porque siendo como almas niñas, que el Padre eleva y abraza, se elevarán como palomas hacia el Nido del Padre y la Madre. ¡Sean pequeños! ¡Oren mucho! No se cansen de orar por el mundo entero, por los sacerdotes, por vuestras naciones; oren por Israel, por Francia, por México.


Oren, oren, oren con el corazón; ése es Mi Llamado. Mi Casto y Amante Corazón les bendice en el nombre de Jesús. En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.


miércoles, 22 de junio de 2016


 El Sacramento de la Confesión, un regalo de Mi Sagrado Corazón

Jesús: Pequeño.
El instrumento: Sagrado Corazón, he aquí a tu esclavo de amor, a quien has liberado de la esclavitud del demonio, del mundo y de la carne.

Jesús: Hijito, así es, Yo he librado a la humanidad del pecado pero aún la voluntad humana no se decide por la santidad cuando gratuitamente, a través de la gracia del arrepentimiento, pueden reconciliarse conmigo. 

Mi pequeño, muchos no acuden al Sacramento de Mi Misericordia porque simplemente no creen, otros no acuden a él por soberbia, desobediencia y orgullo, otros no acuden a él porque no desean liberar sus almas del egoísmo y del no-amor, y no renunciar a su voluntad humana para vivir la Divina Voluntad. 

Pequeñito, a Pedro y a mis apóstoles les concedí al Espíritu Santo y les di en Mi Nombre la autoridad para atar y desatar, para perdonar los pecados. 

Hijito, este Sacramento de la penitencia ha salido de Mi Sagrado Corazón que les ama para que no sólo tuvieran la gracia santificante recibida en el Sacramento del Bautismo por un tiempo determinado sino que, cada vez que sus corazones arrepentidos necesitaran ser absueltos de sus culpas a través de mis ministros, recibieran la gracia santificante que borre los pecados, sane las heridas de sus corazones y los liberara de la esclavitud del pecado.

Les amo tanto que he dado a Mi Iglesia este Sacramento de Misericordia para que siempre se reconciliaran con Mi Amor que es tan rechazado por las creaturas. 

Pequeño discípulo, te pido que ores para que Mi Pueblo conozca la grandeza de Mi Misericordia manifestada a los hombres a través del Sacramento de la Penitencia. Fiat, pequeño.

El instrumento: Fiat, fiat, fiat, mi amable Salvador.

Jesús: Te amo y te bendigo. En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

Ave María Purísima, sin pecado concebida.


martes, 21 de junio de 2016


Mis pequeños, Mi Corazón Inmaculado les protegerá de todas las calamidades, de todos los eventos, de todos los sucesos que se acercan para la humanidad.
Hijitos, oren y no desconfíen de Mi Amor Maternal.

Mi pequeño, recibe las instrucciones y las indicaciones de Mi Corazón Inmaculado para tu bien, para el bien de la familia, para el bien de mis pequeños apóstoles. A todos los protejo con Mi Manto de Amor pero no dejen de orar con el Santo Rosario para que Mi Amor Maternal los proteja de todos los eventos que, por Misericordia, vendrán a la tierra.

Mis pequeños, soy la Corredentora, la Medianera, la Tesorera de las Gracias del Cielo, confíen en Mí, llénense de Mi Amor. No teman pero prepárense, preparen vuestro corazón.
Mis pequeños, Mi Señor les ama y les cubre con la Preciosa Sangre.

Hijitos, no pierdan la Paz sino que oren, adoren, reparen, consuelen.
Pequeños, estoy con ustedes. Con vuestra entrega y amor serán parte del Triunfo de Mi Inmaculado Corazón si así están dispuestos de dejarse guiar por Mi Presencia Materna.


Pequeños, como Mi pequeño Ejército, oren para que vuestras oraciones salven a muchos de mis pequeños que aún no escuchan las Palabras de Mi Hijo Jesús.
Les amo y les bendigo. En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.


sábado, 18 de junio de 2016



Mis pequeños, Mi Sagrado Corazón que tanto les ama, les anima y les bendice.
Mi Sagrado Corazón y todas las obras y las almas que entregan su vida para extender el Reinado de Mi Sagrado Corazón no perecerán, sino que triunfarán Conmigo.
Mi Sagrado Corazón traerá el Reino de la Paz que vencerá la violencia. Mi Sagrado Corazón traerá el Reino del Amor que vencerá al odio.
Mi Sagrado Corazón traerá el Reino de la Alegría que vencerá a la tristeza.
Mi Sagrado Corazón traerá el Reino de la Eucaristía y las almas adorarán al Cordero Inmolado en el Altar.

Hijitos, no tengan miedo de amarme y servirme; porque el mundo es a Mí a quien odia; el mundo es a Mí a quien persigue; el mundo es a Mí a quien critica. Y si el mundo rechaza a Mis pequeños, me rechaza a Mí; porque Yo les he enviado a los pequeños, a los siervos, a los profetas de Mi pueblo.

Hijitos, si el mundo les odia es porque el Cielo les ama; si no son agradables al mundo es porque no actúan como el mundo actúa, sino que actúan bajo el Espíritu de Dios. Gracias serán derramadas por aquellas almas que son fieles hasta el momento de su pascua, hasta el día que se entreguen Conmigo al Padre Eterno.


Yo les amo, les acompaño en vuestro peregrinar, les alimento con Mi Santo Cuerpo, y al final los recibiré de la Mano de Mi Madre: La Corredentora, la Medianera, el Templo de la Santísima Trinidad. Les amo y les bendigo con Mi Santa y Preciosa Sangre. En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.